Octavio de Jesús Vargas Daza, connotado empresario, emprendedor y periodista experto en genética y reproducción bovina, desde el pasado 29 de abril, por disposición y elección de la Asamblea General ordinaria de Asocebú Colombia, ocupará un renglón como miembro principal de la recien nombrada junta directiva de la Asociación de Criadores de Ganado Cebu, parar el periodo 2026-2028..

Desde Agropecuaria Omega y Gema Labs, en Aracataca, Magdalena, se ha impulsado un modelo de producción genética con énfasis en sostenibilidad, bienestar animal y conservación de recursos, reconocido con el Sello Ambiental Colombiano.
Quienes lo conocen lo avalan como la voz joven de la dirigencia ganadera, que parte de una nueva generación de productores rurales, y que gracias a su conocimiento y experiencia incorpora una visión empresarial, financiera, sostenible y tecnológica a la producción pecuaria y al liderazgo empresarial del campo.
Octavio Vargas Daza también es un reconocido periodista y comunicador especializado en agro, economía y tecnología, quien desde muy pequeño y al lado de su padre, Octavio Vargas Gómez, El Reportero del Campo, ha recorrido por más de 33 años el país y el continente contando las historias de millones de productores rurales (agricultores, ganaderos y empresarios campesinos), que han dejado historia y legado agropecuario en favor de la producción de alimentos y el desarrollo de los pueblos.

Octavio de Jesús Vargas Daza ha construido una trayectoria que une comunicación agropecuaria, formación empresarial, trabajo gremial y una visión de modernización para una ganadería más competitiva, incluyente y preparada para los nuevos retos del sector. En Fedegán, bajo el liderazgo de su presidente José Félix Lafaurie Rivera (a la izquierda en la foto), ha trabajado durante las últimas dos décadas como asesor de comunicaciones y director de la promoción para el consumo de carne y leche. Foto: Fedegán.
Asocebú y el relevo de la ganadería moderna: institucionalidad y visión de futuro para el período 2026-2028
La Asamblea General de Asocebú, llevada acabo el pasado 29 de abril, se constituyó en uno de los encuentros gremiales más relevantes del año para la ganadería cebuina colombiana. Además de cumplir su función estatutaria, la jornada abrió paso a la renovación de la junta directiva y a una discusión de fondo sobre el liderazgo que demanda el sector en una etapa marcada por la productividad, la sostenibilidad, la inclusión y la proyección internacional. En ese escenario, la aspiración de Octavio de Jesús Vargas Daza a integrar la junta directiva como miembro principal para el período 2026-2028 se cumplió mediante una propuesta de relevo con raíces en la tradición ganadera y mirada puesta en la modernización empresarial del campo.

Durante la Asamblea General de afiliados a Asocebú Colombia, celebrada el 29 de abril, coronó uno de los principales sueños de Octavio Vargas Daza: constituirse en miembro principal de la junta directiva del principal gremio ganadero de Colombia, que agrupa a las razas cebuinas brahman (blanco y rojo), guzerat, gyr lechero, sindi, nelore, sardo negro, y los cruces F1 provenientes de las especies Bos indicus y Bos Taurus, que pastan en Colombia. “El país (Colombia) necesita modernizar la ganadería y convertirse en un gran exportador de su genética y esa será uno de nuestros principales propósitos desde la dirección de Asocebú”, dijo el joven empresario barranquillero, quien ya había ocupado un renglón como suplente de la junta anterior directiva del gremio. Foto:AsocebúColombia.
La Asociación Colombiana de Criadores de Ganado Cebú, Asocebú, ocupa un lugar central en la evolución técnica, científica y comercial de la ganadería bovina tropical en Colombia. Su papel como gremio de referencia para las razas Bos indicus y sus cruces —entre ellas brahman rojo y gris, gyr lechero, guzerá, nelore y sindi— ha sido determinante en la consolidación de una ganadería adaptada al trópico, con vocación productiva, valor genético y creciente importancia estratégica para el desarrollo pecuario nacional.
En un entorno donde la actividad ganadera está llamada a responder con mayores niveles de eficiencia, tecnificación, sostenibilidad y competitividad, la Asamblea General de Asocebú adquiere una dimensión que trasciende lo administrativo. Se trata de un espacio donde no solo se evalúa la marcha institucional del gremio, sino donde también se define la orientación de las decisiones que acompañarán el futuro de las razas cebuinas y de los productores que ven en ellas una de las mayores fortalezas de la ganadería colombiana.

Desde Agropecuaria Omega y Gema Labs, en Aracataca, Magdalena, Octavio Vargas Daa y su equipo de trabajo, ha impulsado un modelo de producción genética con énfasis en sostenibilidad, bienestar animal y conservación de recursos, reconocido con el Sello Ambiental Colombiano.
Fuerza gremial
La relevancia de Asocebú se explica por su capacidad de articular conocimiento técnico, visión productiva y representación sectorial en torno a una ganadería que ha demostrado su valor para el país. En las regiones cálidas, en los sistemas de cría y doble propósito, en los procesos de mejoramiento genético y en la consolidación de hatos más adaptados y eficientes, la presencia del gremio ha sido decisiva para impulsar el valor de las razas cebuinas como patrimonio productivo de Colombia.
Por ello, la elección de la junta directiva para el período 2026-2028 no debía entenderse como un simple relevo de nombres, sino como una decisión estratégica sobre el tipo de conducción que requiere el gremio en los próximos años. La ganadería del presente exige experiencia, sí, pero también capacidad para leer las nuevas dinámicas del mercado, comprender el lenguaje de la sostenibilidad, abrir rutas de inclusión productiva y defender una visión más empresarial del campo.
Nuevo liderazgo
En ese contexto se inscribe la elección de Octavio de Jesús Vargas Daza como un miembro principal de la junta directiva de Asocebú. Su trayectoria combina comunicación agropecuaria, formación gerencial, cercanía con la realidad rural y participación activa en procesos orientados a la modernización del sector. Comunicador social y administrador de empresas, con especialización en alta gerencia y maestría en comunicación política en Estados Unidos, ha estado vinculado durante más de 15 años a la Federación Colombiana de Ganaderos, Fedegán, como asesor en divulgación y mercadeo. Ese recorrido le ha permitido conocer el campo colombiano no desde la distancia, sino desde la experiencia directa, el diálogo con los productores y la observación constante de sus transformaciones.
Su perfil encarna, además, a una generación que entiende que la ganadería no puede limitarse a producir, sino que también debe saber planear, medir, gestionar y proyectarse. En esa visión, el crédito deja de ser un recurso ocasional para convertirse en herramienta de desarrollo; la productividad deja de ser una aspiración abstracta para convertirse en indicador; y la toma de decisiones deja de descansar únicamente en la costumbre para apoyarse también en información, planeación y visión empresarial.

Asocebú representa en el país razas Bos indicus y sus cruces como brahman rojo y gris (en la foto), gyr lechero, guzerá, nelore y sindi, fundamentales para la productividad, la adaptación y el mejoramiento genético de la ganadería tropical colombiana
Inclusión real
Uno de los aspectos más relevantes de su propuesta para discutir, aprobar y ejecutar con los demás integrantes de la junta directiva es la defensa de una modernización ganadera con mayor alcance social. Vargas Daza ha planteado entre sus prioridades el fortalecimiento de la inclusión productiva y la ampliación de oportunidades para que más productores puedan acceder a herramientas que eleven su competitividad.
En esa línea, destaca la experiwencia en su emprendimientio de la estructuración del primer crédito asociativo en la historia de la producción pecuaria nacional, desarrollado en conjunto con el Banco Agrario, con el propósito de facilitar el acceso colectivo de pequeños productores a procesos de mejoramiento genético.
La importancia de este modelo de asociatividad radica en su capacidad de enviar un mensaje de fondo al sector: el progreso ganadero no puede consolidarse plenamente si la innovación, el financiamiento y la genética siguen concentrados en unos pocos. La verdadera fortaleza del renglón pecuario dependerá de su capacidad para crecer con una base productiva más amplia, mejor preparada y más conectada con instrumentos de desarrollo. Modernizar, en ese sentido, no consiste solo en incorporar tecnología, sino en ampliar el acceso a ella.

Empresa rural
La experiencia desarrollada en Agropecuaria Omega, de la cual forma parte Gema Labs, centro de producción genética ubicado en Aracataca, Magdalena, aporta otro componente significativo a esta aspiración. Allí se ha impulsado un modelo en el que la sostenibilidad no es un eslogan, sino una práctica concreta integrada a la producción, al bienestar animal y a la conservación de los recursos. Como resultado de ese proceso, la empresa alcanzó el Sello Ambiental Colombiano, convirtiéndose en la primera hacienda del Magdalena en obtener este reconocimiento.
Ese antecedente resulta especialmente valioso en una época en la que la legitimidad de la producción agropecuaria depende cada vez más de su capacidad para demostrar responsabilidad ambiental, eficiencia en el uso de recursos y visión de largo plazo. La nueva ganadería no solo debe ser productiva; también debe ser capaz de probar que produce bien, que cuida su entorno y que entiende las exigencias reputacionales y comerciales del presente.
Proyección global
Otro de los ejes que refuerzó su candidatura y elección en la mesa directiva de Asocebú fue la convicción de que la genética bovina colombiana tiene condiciones para competir en los mercados internacionales. La obtención de permisos de exportación de material genético y la apertura de nuevas oportunidades comerciales muestran que el país tiene ante sí una posibilidad histórica de consolidarse como actor relevante en ese segmento. Para lograrlo, sin embargo, no bastan las condiciones productivas: se requiere visión gremial, articulación institucional y capacidad para sostener una estrategia de posicionamiento de largo aliento.
En este punto, la Asamblea de Asocebú también puede leerse como un escenario de definición sobre el lugar que quiere ocupar la ganadería cebuina colombiana en el mundo. La internacionalización ya no es una idea remota: es una ruta posible, pero exige liderazgo, organización y claridad en las prioridades.
Herencia viva
La historia de Octavio de Jesús Vargas Daza también tiene una dimensión simbólica que le aporta profundidad a su aspiración. Hijo del reconocido cronista agropecuario Octavio Vargas Gómez, creador de El Reportero del Campo (en la foto), y de Trinidad Daza de Vargas, de tradición ganadera en el departamento del Cesar, ha crecido entre potreros, relatos rurales y contacto permanente con la vida del productor colombiano. Su vínculo con el sector no es solo profesional ni empresarial: es también cultural, emocional y generacional.

Ese origen explica en buena medida el sentido de su propuesta. No se trata de una visión que reniega de la tradición, sino de una que busca honrarla dándole herramientas para seguir vigente. En su recorrido confluyen la sensibilidad del narrador del campo y la ambición del empresario rural; la memoria de una ganadería forjada en la experiencia y la voluntad de llevarla hacia una fase más estructurada, incluyente y competitiva. Como fórmula de suplencia figura Arturo Barcha Gutiérrez, desde Ganadería BP, en una alianza que conjuga experiencia y visión empresarial.
Hora decisiva
La Asamblea General del 29 de abril marcó un momento decisivo para Asocebú y para la ganadería cebuina colombiana. Allí no solo se renovó una junta directiva: sino que se expresó una manera de entender el rumbo del gremio y el papel que debe cumplir en un sector cada vez más exigido por los mercados, por la sostenibilidad y por la necesidad de ampliar oportunidades para los productores.
La elección de Octavio de Jesús Vargas Daza se inscribe en ese momento como una señal de transición y de futuro. Representa la irrupción de un liderazgo que busca modernizar sin desarraigar, crecer sin excluir, competir sin renunciar a la responsabilidad y proyectar al país con una visión de empresa rural capaz de dialogar con los grandes desafíos del presente.
Porque toda institución sólida necesita relevo, y todo relevo verdadero necesita propósito. En Asocebú, la elección del período 2026-2028 constituye también también la confirmación de que la ganadería colombiana está lista para dar un nuevo paso: uno en el que la tradición siga siendo raíz, pero donde la innovación, la gestión y la visión internacional se conviertan en horizonte.
Información acerca de Asocebú y su nueva junta directiva para el periodo 2026-2028:
















